El caballero que vendió a su mujer
--- * ---

- Leyenda de Italia -

Un noble caballero cristiano poseía una fortuna muy regular, y con ella vivía satisfecho, disfrutando sin medida de toda clase de placeres. Grandes fiestas animaban con frecuencia su palacio; los más nobles señores acudían diariamente a cumplimentarle. Así, víctima de su derroche y molicie, vióse en muy poco tiempo reducido a la miseria.
Y como no pudiera, en ocasión de una fiesta, organizar la diversión con el fasto que tenía por costumbre, amargado su espíritu y humillada su soberbia, decidió retirarse a un desierto. En el camino encontró un caballo sobre el que cabalgaba un jinete de terrible aspecto, que le dijo:
«No te desanimes; aún puedes conocer muchos momentos de dicha. Vuelve a tu casa, y en ella encontrarás cuantas riquezas puedas soñar, si prometes bajo juramento que tal día me entregarás a tu mujer.» Y señaló una fecha no muy lejana.
El desesperado caballero aceptó el infame trato. A partir de aquel momento, conoció de nuevo la vida de placer y bienestar a que desde su juventud estaba acostumbrado. Adquirió hermosos palacios y extensos terrenos, y a todos sus amigos y conciudadanos hizo sentir los efectos de su generosidad y magnificencia.
Pero llegó el día en que cumplía el plazo de su compromiso. Sombrío y silencioso, se dirigió a su mujer, y con seco gesto le indicó que se preparara a seguirle. Obedeció la sumisa esposa, sospechando, y sin atreverse a adivinarlo, que alguna horrible calamidad se cernía sobre ella. Y cogiendo un caballo y tomando a su mujer, el siervo del diablo se dirigió al lugar concertado. En el camino pasaron por delante de una iglesia. La mujer, que era fiel devota de la Virgen María, quiso desahogar ante la Señora la angustia que consumía su pecho. El marido accedió a tan santo deseo. Y mientras ella oraba a los pies de la Señora, el caballero esperó fuera, sin atreverse a dirigir su mirada al interior del sagrado recinto. Entretanto, la esposa rezaba con apresurado fervor y sentíase reconfortada por alentadora esperanza. Poco a poco la invadió un dulce sueño y quedó dormida. Pudo entonces verse cómo la imagen de la Virgen alteraba las líneas de sus facciones, asemejándose a la piadosa durmiente; descendió del altar, cruzó la ancha nave de la capilla y se colocó suavemente junto al caballero. Y éste, sin advertir el angélico fraude, espoleó a su caballo y prosiguió la marcha.
Llegaron, al fin, a la encrucijada en que el diablo esperaba impaciente su presa. Un fuerte temblor recorrió los miembros miserables del monarca infernal tan pronto como advirtió la celestial presencia de María, e, iracundo, increpó al caballero, echándole en cara su deslealtad y mala fe. Y cuando nuestro hombre se dio cuenta de que se encontraba entre la Virgen Inmaculada y Satanás, padre de todo pecado, no pudo reprimir un sobresalto de terror.
Dejó oír María su voz, de serenos acentos. Hundió el diablo su ira en la sombría morada, y el arrepentido caballero besó, entre lágrimas, las manos de la Señora y regresó al lado de su esposa, que aún dormía al pie del vacío altar. Vivieron muchos años, y su riqueza fue la felicidad de una vida honrada, en la que nada faltó a su bienestar. La Virgen María veló siempre, misericordiosa, por ellos.
 

Extraída de la Antología de Leyendas de la Literatura Universal
seleccionadas por D. Vicente García de Diego
para Ed. Labor - Barcelona. 1953


ir al Índice de los Mitos y Leyendas ir al Índice General de Hadaluna

Fondo y botones de estrella: *Dreamy's Backgrounds*
Botones índice y de navegación: El Taller de Marga

<bgsound src="../xtras/DeBoer.mid" loop="infinite" volume="100">
Midi usado con permiso del autor
es copyright © 2000 Bruce DeBoer

HadaLuna se imaginó sobre la obra BlueMoon de ©Amy Brown
usada y modificada aquí con permiso expreso de la artista


Escribe a HadaLuna tus sugerencias, críticas u opiniones
o firma en su Libro de Visitas que encontrarás en la Página Índice