Rumiñavi, «Ojo de Piedra»
--- * ---

- Leyenda de Bolivia -

Después que Atahualpa hubo consumado su abominable traición y que su noble hermano, el Inca Huáscar, fue muerto junto a las aguas tranquilas de una laguna de Cuzco, la noche sombría de un amargo destino se cernió sobre el usurpador. Hacía ya mucho tiempo que Atahualpa era prisionero de los viracochas. Sus curacas y capitanes ardían en deseos de combate y suspiraban por la libertad del Inca.
Quilliscacho y Rumiñavi (Ojo de Piedra) eran dos de los más valerosos compañeros de armas de Atahualpa. Entre ambos existía una antigua e irreconciliable enemistad. Mas ahora, ante el peligro que amenazaba a su soberano, y al glorioso Imperio del Sol, depusieron sus rencillas y obraron de mutuo acuerdo, deseosos de salvar a Atahualpa. Rondaban la prisión en que el emperador languidecía entre el remordimiento y la humillación, y cantaban para su señor consoladoras tonadas. Mas al fin Atahualpa fue muerto, y al saberse la noticia, muchos indios del Tahuantinsuyo abandonaron sus hogares y sus tierras y emigraron. Por su parte, Quilliscacho, que llevaba en sus venas la sangre del inca, y Rumiñavi, que más de una vez derramó la suya por el Atahualpa, volvieron a su antiguo rencor. Mas, obligado por la necesidad y movido por la astucia, Rumiñavi fingió someterse a Quilliscacho.
Y organizaron el rescate del cuerpo del Inca. En unión de cuatro indios, burlaron la vigilancia de los españoles y raptaron el cadáver de Atahualpa.
Atravesaron montes y valles con su sacra carga, y llegaron a Quito. Acudieron los sacerdotes y lo embalsamaron con arreglo a un complicado ritual. A continuación se ordenó en todo el país de Cuzco un año de duelo en homenaje a Atahualpa, el descendiente de Manco-Capaj. Pasaron ocho días. Quilliscacho hizo llamar a los nobles curacas y guerreros y les habló con severo lenguaje:
- ¿Acaso ha de quedar impune la muerte de Atahualpa? Pensemos en la venganza. Organicemos un ejército y caiga sobre los viracochas el peso de nuestro furor. Y decidid vosotros mismos quién debe dirigirlo.
Era ya el crepúsculo; sobre la reunión avanzaban las sombras de la noche, y los indios viejos y apergaminados, de penetrante mirada e impasible rostro, rumiaban incansablemente el coca. Se miraron los unos a los otros, y con duro gesto sentenciaron:
- Que el viracocha Pizarro encuentre fin semejante al de Atahualpa y que le sean arrancados, en tormento implacable, ojos, uñas, dientes y cabellos, uno a uno... Y sé tú mismo, Quilliscacho, nuestro jefe, pues que por tus venas corre la sangre del Inca.
Prestó su juramento Quilliscacho. Un impresionante silencio le respondía. También callaba Rumiñavi, que ocultaba en la sombra su despecho. Se retiraron los curacas y quedaron solos, frente a frente, una vez más, los dos enemigos. Quilliscacho ofreció a Rumiñavi el embriagador viñapumaíz fermentado. Ambos bebieron alegremente; se abrazaron, olvidados de sus pendencias, y se elogiaron con calurosa reciprocidad. Y ya borrachos, cayeron por tierra. Quilliscacho, perdido todo control, se hundió en profundo y torpe sopor. Rumiñavi, a quien el odio y la ambición mantenían más sereno, rió un momento, satisfecho.
Y ya nadie volvió a saber nada de Quilliscacho. Los indios lamentaron su muerte y la atribuyeron a maleficio de los viracochas. A los ocho días, el bravo ejército de liberadores de Cuzco se lanzó a la batalla. Y al frente de ellos marchaba, Rumiñavi, que, con valiente gesto batía su tambor y arrancaba bélicos redobles a la piel de su infeliz rival, Quilliscacho.
 

Extraída de la Antología de Leyendas de la Literatura Universal
seleccionadas por D. Vicente García de Diego
para Ed. Labor - Barcelona. 1953


ir al Índice de los Mitos y Leyendas ir al Índice General de Hadaluna

Fondo y botones de estrella: *Dreamy's Backgrounds*
Botones índice y de navegación: El Taller de Marga

<bgsound src="../xtras/DeBoer.mid" loop="infinite" volume="100">
Midi usado con permiso del autor
es copyright © 2000 Bruce DeBoer

HadaLuna se imaginó sobre la obra BlueMoon de ©Amy Brown
usada y modificada aquí con permiso expreso de la artista


Escribe a HadaLuna tus sugerencias, críticas u opiniones
o firma en su Libro de Visitas que encontrarás en la Página Índice